CONFIESO NO EXISTO

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Olga Domínguez (Barcelona, 1979) es licenciada en Filosofía y graduada en Trabajo Social. "Medeidades" es su primer libro, que agrupa poemas escritos mayoritariamente entre 2010-2012.

jueves, 14 de septiembre de 2017

OBSESIONES

A veces pienso, la gente no tiene remota idea de lo que pasa por mi cabeza. Y aún gracias. Imagina que pudiéramos leernos la mente, sería terrorífico. En mi caso ya de bicho raro hubiera pasado a nerd, que es lo mismo pero intensificado por ser importado. Yo es que entre otras nerdadas tengo el problema de la obsesión. Y es que me obsesiono con boberías. A veces cosas serias, no te creas, pero visto con tiempo y perspectiva, todo parece del tipo tontuno. Pero es que mi cabeza va de obsesión en obsesión, sin perseguir a nadie ni nada de eso eh? Válgame Dios y demás pero me obsesiono con un tema y dale que te dale a pensar en él. Por poner un ejemplo,pondremos uno metafórico, no voy ahora a develar ningun dato más personal de lo necesario, que la gente vamos muy faltos de chismorreo, que lo sé. Sólo me faltaría eso, añadir un guión más a mi lista de cosas por las que sentir vergüenza, esa lista de la que tiro cuando voy falta de la obsesión actual. Sabéis el típico regodeo en situaciones bochornosas? otro truco de mi mente para no dejarme descansar. Pero eso es otra historia… Volviendo a mi obsesión-metáfora. Que me da por el amarillo, pues solo veo coches amarillos, visto de amarillo, sueño en amarillo. Internet por supuesto solo hace que empeorar nuestras miserias, no os parece? Multiplica por mil nuestras personalidades atrofiadas. Al que peca de egocéntrico, zas! Catapulta a la exposición total. Y luego, quien lo sufre? Los amigos, que no saben cómo decir sin herir, nene, que tanta selfie hace feo, como de soledad. No os parece que las selfies provocan algo de tristeza? Aquí habla una que se tira unas cuantas, pero es que cuando estás con amigos y pasándolo en grande, lo que menos tienes ganas de hacer es fotos. A mí me molesta sobremanera hacer fotos cuando lo paso bien. Mira, una pista para saber cuándo me aburro con alguien: nos hacemos una foto? Pero al lío, que ese es otro tema para tratar otro día, cómo y de qué manera me voy por los cerros de Úbeda. Que esto es genético oye, que lo heredé de mi madre. Y cuando nos tomamos un vino, ya ni te cuento. Que las historietas se hacen interminables de tanto preámbulo. Pero en fin. El amarillo. Internet. Ah sí, googleo amarillo en todas sus facetas y derivadas. A veces me da hasta vergüenza porque pienso, alguien puede por remota posibilidad leer lo que estoy googleando? alguien, da igual, un beduino del desierto que conecta una vez al mes en un cyber de Meknes, los diminutos escondidos en Google que nos proporcionan todas las conexiones posibles para responder a nuestras preguntas más inverosímiles, el señor indio al que le dejé como chatarra mi viejo ordenador después de que me rescatara el disco duro. Y es que, curiosamente, el apuro obsesivo llega a depender hasta de gente que ni conozco ni me conoce. Ep, pero y si un día me hiciera famosa y mis trapos sucios se cotizaran? Esto es como el pobre que defiende al capitalismo porque en el fondo fantasea con que el sueño americano se hará realidad con él. Y yo fantaseo, soy una experta en fantasear, pero este es también tema para otro devaneo…

 La gente no sabe lo que pasa por mi cabeza, no. No hasta que leen lo que yo les cuento que pasa por mi cabeza. Pero ni aun entonces se hacen una idea porque entre mi estilo hiperbólico-cómico y mi capacidad talentosa en guardar con extremo recelo lo que no quiero mostrar, ocurre que la idea de mí no deja de ser distorsionada. Y de eso vivo también… pero este es otro tema. El caso es que hoy me he dicho, suelta el buche, déjate de poemas abstractos por una vez y saca tu vena andaluza, que la tienes. Mi obsesión, decía, a veces me quita el sueño. Yo que dormía como un leño, qué feliz, mira. Ahora no es que no duerma, que yo sé que hay gente con problemas serios, y esto mío no es serio, ni lo del dormir, ni lo del pensar demasiado. Son todo aburguesamientos de primer mundo. Lo sé. Pero ay si pudiéramos ver lo que pasa por esos cerebros bien-pensantes y activistas, intelectuales y comprometidos del primer mundo! Todos tenemos mierda que esconder. Digo miserias que esconder. Ok, será que ya llevo dos copas de, cava rosado? De dónde narices salió esta botella de, cava rosado? En fin. Que esto iba de obsesiones y al final parece un abrupto de palabras sin mucho sentido. Sí, me obsesiono con cosas, es difícil de entender con el ejemplo amarillo. Lo sé. Pero quien tenga este problema quizá ya se hizo un poco el dibujo mental. Yo me enfrasco en una idea, a veces  una canción. Y dale que te dale con ello, que uno diría, esto se aborrece de tanto escucharlo, de tanto pensarlo. Un bucle de obsesión. Pero no en mi caso, en mi caso no. Pero ojo, también debo decir, que así como algo viene a mi cabeza para quedarse un tiempo estancado, afincado y enraizado, que parece incluso que lleva toda la vida en mi casa (como en la de Coque Malla), llega un día en que sin motivo aparente, alza el vuelo y desaparece sin más. Y a otra cosa mariposa. Os pasa esto también? Cómo saber si uno trata con distorsiones personales o lugares comunes de la atrofia emocional? Ya no sé. Mi corrector de inglés solía decirme, muy polite, tus frases son demasiado largas y tu vocabulario pretencioso. Pues oye, será la edad o que me tiro a la holgazanería, pero parece ser que me he enmendado. O será que ya no intento impresionar. En cualquier caso, nunca es tarde  si la obsesión es buena y no hay blog que te lo impida. 

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